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distancia cota más alta cota más baja
11,8 km 1039 m 627 m
desnivel ascenso descenso
412 m 933 m 954 m




 
 
 

Este paseo lo comenzamos en el pueblo de Matute donde tomamos la calle Mayor y bajamos hacia el arroyo Riguelos. Lo cruzamos, atravesamos un área recreativa y comenzamos a ascender por un estrecho sendero. Tras pasar una portilla subimos hasta situarnos sobre el arroyo con vistas a las peñas por donde se adentra la conocida como “Senda del Agua”. Nuestro camino gira y se dirige al collado de Las Escaleras al que subimos tras un empinado zigzag. Una vez arriba contemplamos las Peñas de Tobía y el pueblo de Matute.

Dejamos el sendero que baja y a nuestra izquierda tomamos otro camino que sube entre rocas. Llegamos al fondo de un barranco donde giramos otra vez a la izquierda y subimos hasta una pradera. Giramos ahora a la derecha hasta otro barranco donde la senda vuelve a girar y nos lleva hasta un cordal. Sobre este lugar se localiza una roca saliente que se llama con el apelativo de La Pala. Las vistas desde aquí son impresionantes, mostrando un abrupto paisaje dominado por las peñas, entre las que destaca el cerro Peñalba y su extraordinario plegamiento.

Cambiamos de ladera girando hacia la derecha y nos adentramos en un bosque de robles quejigos, donde podemos ver flores primaverales, como las prímulas y las hepáticas. Llegamos a un claro con vistas al valle del Najerilla y a las cumbres de Moncalvillo y del Serradero. El sendero nos devuelve al bosque, por donde caminamos sin problema siguiendo las curvas de nivel y donde el arbolado alterna con zonas despejadas. Después de recorrer poco más de 1 kilómetro, cruzamos un avellanar y el bosque de quejigos se cambia por un hayedo. Entre las hayas, la subida se nota algo más pronunciada. Tras superar un corto repecho, alcanzamos una zona de pastizal, bastante “sucio” de aulagas, con alguna que otra encina dispersa. Volvemos a disfrutar de amplias panorámicas del valle con la Sierra de Cantabria al fondo. Giramos a la derecha por veredas de ganado entre los matorrales y sin perder altura nos acercamos a un pequeño arroyo que cruzamos para llegar a otro hayedo. Por su borde vamos avanzando hasta una pradera. Hacia el frente vemos los valles que desde las cumbres del Serradero descienden hacia el río Najerilla. Giramos a la derecha y con un poco de esfuerzo alcanzamos el cumbrero, donde nos topamos con el buzón de la Peña del Reloj (1031 metros). Esta notable peña, de conglomerado rojizo, se eleva verticalmente 400 metros sobre el lecho del río Najerilla. El origen de su denominación se debe a la sombra que proyecta la montaña y a que se ha usado para determinar la hora del día, con mayor o menor precisión. Se trata, pues, de una gran referencia horaria y estacional, de un “reloj de sol natural”. Desde la cumbre podemos observar la montaña que tenemos enfrente: se trata del monte San Quiles, una referencia montañera en la zona, objetivo de numerosas rutas, en cuya cumbre se halla la ermita de San Quirico.

Bajo nuestros pies podemos contemplar el pueblo de Anguiano y, bordeando la peña, nos dirigimos a una pradera bajo el monte San Quiles. Desde aquí comenzamos a descender por un sendero que, sin demasiada pendiente, nos conduce al GR y luego al puente de La Madre de Dios. Sin cruzar, giramos hacia el barrio de Cuevas y tomamos la calle de arriba. Dejamos las casas y subimos por un camino que, en poco más de 1 kilómetro, nos lleva al castaño de la Nisia, árbol singular de gran tamaño y belleza. Tras la visita, volvemos al puente, lo cruzamos y terminamos nuestro recorrido en Anguiano.

 
 

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