Acceso Alumnado

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distancia cota más alta cota más baja
15,8 km 1215 m 721 m
desnivel ascenso descenso
494 m 1029 m 916 m




 
 
 

Este recorrido nos permite disfrutar de los paisajes bellamente duros del Camero Viejo y de varios enclaves que nos hacen remontarnos al importante pasado histórico de estas tierras. Partimos desde San Román de Cameros, donde cogemos una pista que cruza el río Leza por un puente. Lo atravesamos y llegamos a la aldea de Velilla, cuyo conjunto de casas y calles aparecen restauradas con primor. Al final del barrio, superamos el arroyo por un puente, junto a la ruinosa iglesia, y enfilamos una senda que asciende entre matorrales y algunos robles.

Una flecha nos invita a girar a la derecha y subir a unas campas. Seguidamente bajamos al barranco de Valtaerez, en cuya cabecera aparece un bosquete que esconde una singular construcción: la Tejera de Velilla. Los fuertes muros de piedra de sillería, con dos bocas del horno, pertenecen a la época medieval y en ella se fabricaron tejas hasta mediados del siglo XVIII.

Remontamos el barranco para adentrarnos en la dehesa, donde nos reciben los robles centenarios. Por sendas de ganado poco marcadas, pasamos junto a ruinas de chozos y alcanzamos el muro, medio derruido que delimita el bosque. Cruzamos el muro y la valla hasta un camino que se sitúa en el cordal entre el valle que hemos subido y el de Hornillos de Cameros. Giramos a la izquierda y caminamos junto al vallado hasta encontrar una senda entre aulagas que nos lleva a una pista. Divisamos ya nuestro segundo objetivo: el Solar de Valdeosera. En el conjunto de construcciones, destaca la Casa de Juntas, sede de una institución nobiliaria que, junto al Solar de Tejada, formaban el Señorío de Cameros, siendo estas dos instituciones las más antiguas de España aún vigentes.

Dejando el pueblo actualmente deshabitado a la izquierda, avanzamos por una pista que sube poco a poco hasta un collado en las faldas del monte Atalaya, cumbre de 1515 metros que domina el Camero Viejo. Comenzamos a bajar para cruzar el arroyo de Aguas Buenas y ascender por la otra margen, en la que podemos contemplar las casas de la aldea abandonada de Treguajantes. La fuerte subida nos lleva a una pista en la que giramos a la derecha para posteriormente tomar una senda que sigue subiendo por un cordal desde el que vemos nuestro siguiente destino: la ermita–cenobio de Serrías. Las ruinas de esta ermita se localizan en un lugar estratégico para poder ver y ser vistos. Es muy posible que en este lugar se situara un punto de antiguos ritos paganos, sacralizado por el cristianismo al colocar el edificio religioso que pertenece al siglo XVII. Por su tamaño se trata, sin duda, de un cenobio, lugar ocupado por varios monjes y un santero que tuvo que residir permanentemente. Al norte de la ermita podemos observar los restos de los huecos de dos neveras. Tomamos el camino que sale de la misma puerta de la ermita y que al poco desciende por la umbría hasta cruzar el barranco y ascender por la otra ladera. El sendero avanza en suave descenso por un terreno deforestado donde se aprecian los muros de los bancales de antiguos campos de cultivo abandonados. Tras cruzar otros dos barrancos y descender por un tramo donde el camino casi se pierde, pasamos junto a un abrevadero y llegamos a la ermita de San Babiles. Enseguida encontramos la pista asfaltada de Treguajantes y, tras bajar una cuesta empinada, llegamos a una curva donde salimos por la izquierda, reencontrando el viejo camino que baja para entrar en Soto en Cameros por la parte alta del pueblo.

 
 

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